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martes, 15 de marzo de 2011

DIBUJO DE PAISAJE A LÁPIZ(capitulo 1 y 2)

Capitulo 01

Requisitos del dibujo de paisajes








Excelente ejemplo de las cualidades que ha de poseer un dibujo de un paisaje abierto, es esta obra, que lleva por titulo "La Crau" y que fue realizada por Vincent Van Gogh (1853 -1890). El dibujo, ejecutado con pluma y tinta china, presenta una amplia extensión de terreno cultivado dividida en franjas, mediante claroscuros, leves contrastes y pequeñas líneas paralelas.
La ejecución de dibujos que tengan como motivo primordial el paisaje requiere una disposición especial por parte del artista, puesto que ha de ser el propio análisis del natural y el ejercicio las pautas que habrá de seguir. Dentro de los tipos de paisajes que con mayor frecuencia se encuentra el dibujante, es el paisaje abierto el que ofrece las estructuras más simples. El protagonista de un paisaje abierto es el horizonte, y los demás elementos pierden importancia frente a aquél. No obstante, la dificultad de ejecución de estas imágenes estribará en la escasez de referencias que existen para dar sensación de profundidad, puesto que no aparecerán montañas elevadas ni casas o árboles en los últimos términos.
Será clave, por tanto, poner en juego los conceptos de atmósfera y perspectiva, que ya se ha explicado en el curso de dibujo básico. Dibujaremos la atmósfera disminuyendo el contraste de los tonos a medida que vamos avanzando hacia la lejanía. Nunca podrán existir grises oscuros ni blancos en los tonos alejados, tanto en el cielo como en la superficie de la tierra.

En cuanto a la perspectiva, el tamaño de las formas también dependerá del horizonte: cuanto más lejanas a éste (es decir, cuanto más cerca del primer término), más grandes y definidas serán. Para lograr plenamente la sensación de profundidad nos ayudarán algunos elementos (unos árboles, por ejemplo), dibujados en la zona más cercana al espectador.

Las líneas horizontales

En el dibujo de un paisaje abierto, son las estructuras horizontales y paralelas a la línea de horizonte, las responsables parcialmente de que se produzca una sensación de amplitud y dilatación en el dibujo. A esto el dibujante habrá de sumar el tratamiento tonal diferente que ofrezca la sensación de atmósfera, mediante la aplicación de una gama de grises al fondo del paisaje.
 








Ejemplo:
 
Ejecutado de una forma muy rápida y con grandes trazos, podemos ver el esquema de estructuras horizontales presentes en un paisaje dilatado: las distintas zonas se superponen hasta alcanzar la línea de horizonte.




En este dibujo podemos apreciar ya el paisaje plenamente ejecutado con lápices de grafito. Hemos cubierto con los trazos del lápiz las distintas zonas del esquema, cuidando la adecuada entonación y contrastando los planos de profundidad.
  El encuadre en el paisaje abierto
La primera norma que debe tener en cuenta un dibujante cuando pretenda interpretar un paisaje es que la Naturaleza siempre está bien compuesta. Habrá que encuadrar el trozo que se desea dibujar, y para ello será preciso trazar la línea del horizonte y buscar una distribución asimétrica de los elementos que intervengan. Los errores más frecuentes al encuadrar un paisaje suelen consistir en situar la línea de horizonte muy elevada, excesivamente baja, o exactamente en el centro del tema artístico a desarrollar. Para llevar a cabo correctamente el dibujo del paisaje abierto de nuestro ejercicio, trazaremos la línea de horizonte por debajo del centro del papel. Buscaremos luego un encuadre que resulte variado para el tema y trataremos con mayor definición los primeros términos, sin llegar a perfilar excesivamente las nubes, para que no pierdan su característica de masas móviles y cambiantes.

HORIZONTE EXCESIVAMENTE ALTO: En este apunte del tema, observamos que casi no aparece cielo en el dibujo por falta de espacio, y no se logra el efecto de paisaje abierto.




HORIZONTE DEMASIADO BAJO: En este otro caso vemos que los efectos que se producen en la zona inferior del dibujo tampoco dan la sensación de paisaje dilatado.

 




HORIZONTE INTERMEDIO: En este boceto el horizonte aparece en la mitad del dibujo, por lo que resulta demasiado simétrico y monótono de estructura.

 












 APLICACIÓN DE LA "SECCIÓN DORADA": Una forma de obtener una composición perfecta, desde el punto de vista estético, consiste en aplicar la "sección dorada" (A: B = B: C).




Comenzamos ya propiamente el dibujo, partiendo de situar en primer lugar la línea de horizonte a la altura más adecuada, y bocetamos los elementos del primer término.

 







Efectuamos una entonación muy ligera gris, reservando los blancos del primer término sin dibujar. En el último término, para reproducir la atmósfera, aplicamos escasos contrastes.

 




Concluimos el dibujo construyendo las nubes (nunca de una manera muy concreta, para dar sensación de cambiantes), contrastamos más intensamente los tonos y relieves.






Capitulo 02

Aplicación especial de la perspectiva
 
En la ejecución de paisajes abiertos, como los que venimos tratando, resulta muy habitual que el artista se encuentre con la necesidad de representar ciertas zonas en las que haya parcelas de diferentes cultivos. En estos casos, y para ser exactos, deberemos aplicar ciertas normas de perspectiva, puesto que los surcos que simbolizan las diferentes tierras se juntarán en un mismo punto en la línea de horizonte. De la misma manera, en aquellos trabajos en que sea preciso representar amplias zonas de viñedos, será necesario tener en cuenta un trazado perspectivo especial, que explicamos en detalle, puesto que se tratará de desarrollar un dibujo con varios puntos de fuga, aspecto que puede complicar su ejecución.
 




Resulta sumamente frecuente en la representación de paisajes abiertos encontrarnos con distintas parcelas de cultivo, con diferente orientación. Sin embargo, es preciso comprobar cómo los surcos producidos tenderán siempre a encontrarse en puntos de fuga situados en el horizonte.

 




En el caso del dibujo de zonas de viñedos, por ejemplo, se produce un efecto muy curioso, ya que en vez de ser un punto de fuga el que orienta la situación de las cepas, son tres o más puntos equidistantes. La distancia entre estos puntos será igual a la distancia visual; esto es, la distancia entre el punto de vista y el punto principal.
El paisaje montañoso

El paisaje ha sido un tema tratado en muy diversas técnicas, y también dentro de diferentes corrientes pictóricas. En la ilustración podemos contemplar la reproducción de un paisaje de características montañosas, realizado con acuarela por el pintor inglés Thomas Girtin (1775 1802).
La abundancia de vegetación será una de las principales características comunes a los paisajes cerrados o montañosos. No se tratará en este caso de árboles aislados, sino de masas boscosas de gran volumen. Por otra parte en este tipo de paisajes, a diferencia de los paisajes abiertos, encontraremos con mayor facilidad referencias abundantes de elementos concretos que colaboren al feliz desarrollo de nuestro trabajo. El horizonte no existe, por lo que la sensación de lejanía basada en él desaparece también aquí. No obstante, no hay que olvidar las normas de perspectiva, que nos servirán de una importante ayuda. La superposición de bloques y la atmósfera que plasmemos con la graduación tonal podrá definirnos la mayor o menor lejanía de los espacios. De manera escalonada, superpondremos planos, según nos vaya sugiriendo la propia observación atenta del tema que tengamos delante. Puesto que en este caso ya no es el horizonte el protagonista del dibujo, será necesario efectuar una composición en la que intervenga una menor cantidad de cielo. El punto de atención no será ya la lejanía, sino el motivo elegido, cuyo centro de atención ocupará el propio centro del dibujo. La extensión del cielo en el papel irá disminuyendo a medida que el centro de atención se vaya desplazando hacia el primer término. El efecto del papel de color

En el presente dibujo se aprecia con claridad el nivel de calidad al que se puede acceder empleando simplemente barras de carboncillo sobre una base de papel de color. Temática y conceptualmente, la composición se enmarca perfectamente dentro del grupo de paisajes de montaña, de características sumamente cerradas y con ausencia de línea de horizonte




ENCAJE DE BLOQUES: Un paisaje está constituido siempre por diversos bloques, grandes masas que deberemos advertir y encajar desde el primer momento en que nos planteemos su dibujo. A partir de esos primeros bloques captados por el artista será donde habrán de fijarse los detalles más importantes que los caractericen.




CENTRO DE ATENCIÓN: En todo momento habrá que procurar que el centro de atención ocupe el propio centro del papel. La naturaleza proporciona siempre un conjunto de líneas dirigidas hacia el punto de atención que hayamos elegido. (Observemos en el dibujo adjunto cómo este efecto está señalado por las flechas que aparecen en el paisaje.)




Ejercicio sugerido

Comenzamos el dibujo encajando por bloques las distintas parcelas que intervienen en la composición del paisaje. Emplearemos en nuestro trabajo lápiz de grafito.




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