Capitulo 03
Efectos de masas de árboles En determinados paisajes, como son los montañosos y de bosques, en los que aparecen masas de árboles, hay que tener en cuenta algunas normas para poderlos representar de una forma acertada. Así, los árboles no se habrán de dibujar uno a uno, con sus contornos y volúmenes bien definidos, sino en conjunto, plasmando en el papel la masa boscosa indeterminada, que producirá la sensación que se pretende. En definitiva, no se tratará de reproducir todos y cada uno de los árboles, sino el efecto que todos ellos juntos producen. Para que este aspecto resulte más clarificador, podemos estudiar la diferente interpretación de este efecto a partir de unos simples esquemas de dibujo. En uno de estos esquemas intencionadamente se ha exagerado la excesiva definición del volumen de cada árbol, provocando un efecto falso e inaceptable dentro de un trabajo artístico.
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![]() | En este esquema podemos apreciar un dibujo mal resuelto, puesto que la línea de horizonte es muy concreta, y las texturas del mar y el cielo son excesivamente uniformes. | |
![]() | Este otro dibujo sí está bien resuelto: existe atmósfera y las texturas de las superficies quedan bien definidas -con sus características peculiares-. La línea de horizonte queda esfumada. | |
| Ejercicio sugerido Sobre un sencillo paisaje costero intentaremos ahora poner en práctica los conocimientos aprendidos. El tema se compondrá de una extensa superficie marina, limitada por el conjunto de edificaciones de un pueblo, y en cuyo primer término aparecerá una roca que será elemento de referencia que equilibrará la composición con el barquito. | ||
![]() | 1.Encajamos con líneas muy suaves los motivos principales que van a aparecer en el dibujo. | |
![]() | 2.Aplicamos una entonación muy ligera, reservando los blancos de las casas, el barquito y la roca. | |
![]() | 3.Efectuamos ya una entonación general más profunda, | |
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Capitulo 04
Quietud y movimiento del mar El natural siempre está lleno de aspectos expresivos que, adecuadamente interpretados por el artista, habrán de cobrar una gran plasticidad en el dibujo. Entre los elementos más significativos que existen en este sentido se encuentra el mar. El mar no es estático, sino que cambia y se mueve constantemente. La observación atenta de los cambios que se producen en él será el primer paso para que tales estados sean plasmados fielmente en el papel. La representación de la tranquilidad en el mar requiere un tratamiento específico, de la misma manera que la turbulencia produce una ruptura en la horizontalidad de las líneas representativas del mar. Por último, sobre la superficie del mar también se produce un efecto de perspectiva que hemos de tener en cuenta a la hora de dibujar este tipo de paisajes. El efecto de quietud
El efecto de movimiento
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![]() | A partir de este dibujo, podemos reflexionar en los aspectos más destacables de este tipo de trabajos. Así, no buscaremos un gran detalle de acabado, sino más bien una impresión general. | |
Será muy importante el tratamiento que demos a las embarcaciones, y en ellas matizaremos fundamentalmente las zonas más próximas. Diferenciaremos también los distintos planos de profundidad, superponiéndolos, distinguiendo sus formas y sus tonos correspondientes, reservando los negros y los oscuros más intensos para los primeros términos y degradando progresivamente los tonos hasta el fondo. El efecto de profundidad Ante cualquier tema pictórico o de dibujo el artista habrá de colocarse durante la etapa de aprendizaje inmerso en el propio natural para captarlo en su verdadera dimensión y reflejarlo con la fidelidad precisa. En el tema del paisaje esta recomendación se hace absolutamente imprescindible. Por esta razón, sugerimos a los interesados en el tema que practiquen a partir de una observación atenta de estas escenas. Proponemos el empleo del lápiz de grafito, por la comodidad que supone, teniendo en cuenta en todo momento que la entonación que con él llevemos a cabo habrá de ser progresiva. Al tratarse de un paisaje distinguiremos los primeros de los últimos términos claramente, reservando los contrastes máximos para los planos más próximos. Motivo central de nuestro dibujo serán dos barcas cuyos reflejos sobre la superficie del agua habrán de ser representados con sumo cuidado. Por el contrario, las barcas que aparecen al fondo de la escena quedarán simplemente insinuadas de una forma somera. | ||
![]() | 1.En primer lugar, comenzamos encajando las masas, situamos la línea límite del mar, marcamos las formas de las barquillas en último término y efectuamos una ligera entonación. | |
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![]() | Hacemos resaltar los blancos, oscureciendo el tono en torno a ellos, y reservamos los oscuros máximos para las barcas en primer término, con lo que concluimos el dibujo. | |
El dibujo de olas | ||
![]() | OLAS AGITADAS: Cuando nos planteemos la necesidad de representar el mar con olas agitadas cuidaremos fundamentalmente de la diferenciación de texturas: el mar en lejanía lo representaremos mediante líneas onduladas, inestables y rítmicas; sin embargo, la masa de la ola en el momento de su impacto contra las rocas, se plasmará a base de contrastes muy ligeros y formas indeterminadas. | |
![]() | OLAS TRANQUILAS: Por el contrario, las olas tranquilas presentan una masa general uniforme y unas formas blancas que siguen una dirección de perspectiva. Distinguiremos en su dibujo dos tonos, el blanco máximo de la espuma de la ola, y un tono oscuro, más o menos intenso, que nos indicará su elevación. En cuanto al esquema general, emplearemos una textura muy horizontal, con ondulaciones muy extensas y paralelismo de perspectiva. | |

























